Todavía agarrados de la cintura, nos giramos y allí estaba, su padre. Cuando le vio, Frank, me separo de un empujón
-Lo sabia, sabía que lo descubriría – Susurraba todo el rato Frank
El padre de Frank, se acerco furioso hasta donde nos encontrábamos. Empezó a gritar todo el rato a Frank, había cosas que no entendía lo que decía, era como si estuviese un poco bebido.
Hasta que sucedió lo que me temía, le pegó, pegó a mi pequeñín. Empuje, a Frank hacia un lado porque estaba delante de mí.
-Mira señor, a Frank, no le pegue ¿Vale?
-Mira niñato, es mi hijo y hago con él lo que me da la gana
-Frank, es mayor de edad y no tiene derecho a pegarle ¿Entiende? – Le respondí
-No quiero veros a ninguno, fuera los dos de mi casa ahora mismo ¡YA!
- Tú no eres quien para echarme – Dijo Frank
-Soy tu padre, fuera de aquí. Os pagare un taxi, con que unos maricones como vosotros no estéis dentro mi casa
-A mi no me insulta – Respondí
-¡Fuera! – Grito, mientras se alejaba de nosotros
Frank, se tiro al suelo de golpe y empezó a llorar desesperadamente. Le abrace, y le quite todas las lágrimas que recorrían sus mejillas.
-Mañana por la mañana nos vamos de aquí – Me dijo entre sollozos
-Iremos a mi casa ¿Vale?
-emmm… si, si
Le ayude a levantarse, y cogiendole por la cintura, fuimos hasta su cuarto sin cenar.
Empezamos a preparar todas las maletas, para que a la mañana siguiente en cuanto nos levantásemos ir de allí. Frank, enrollo todos los posters que decoraban sus paredes y cogió sus guitarras favoritas. Llevábamos 4 maletas más las guitarras. Definitivamente Frank, se vendría a vivir a mi casa. Cuando terminamos de recoger todo, nos tumbamos en la cama e intentamos descansar. Por la mañana, Frank, le escribió una carta a su madre, entro sigilosamente en su cuarto y la dejo sobre su cama. Despues, bajamos las escaleras y nos fuimos. Llamamos a un taxi que nos llevo de vuelta a mi casa.
Frank, se pasó todo el viaje tumbado en mis piernas y llorando todo el tiempo, yo me dedique a acariciarle las mejillas y mimarle como podía.
Cuando paro el taxi delante de mi casa, le pagamos y cogimos nuestras maletas.
Dejamos todo en la puerta, y llame al timbre
-Hermanito – Me dijo Mikey, en cuanto me vio
-Hola Mikey
-¿Y esas maletas? ¿Qué ha pasado? – Pregunto preocupado
-Nos venimos a vivir aquí
-Emmmm… sabes que solo hay 2 habitaciones
-Mikey, calla y ayúdanos a pasar todo esto
Entre los tres, cogimos todas las cosas de Frank y las metimos en mi cuarto.
-Frank, ¿Por qué no descansas un rato?
- Si… creo que seria lo mejor
Le di un pequeño beso en la mejilla, cerré la puerta con cuidado y fui hacia el garaje, donde se encontraban Mikey y Ray ensayando.
-Geraaaaaaaard – Grito Ray dándome un fuerte abrazo
-Raaaaaaaaaay – Grite mientras le correspondía su abrazo
Estuvimos mas de tres horas ensayando, canciones que componía, pero que no tenían ninguna salida, en estos pueblos la verdad es que no nos veía mucha gente.
-Este grupo es una mierda – Grite cabreado
-¿Gerard? – Dijo Mikey
-Mikey, es verdad, reconocedlo, esto no tiene futuro. Ganamos una mierda, tendríamos que hacer un grupo mejor
-¿Cómo? No hay gente que se quiera unir a un grupo así como así – Pregunto Ray
Nos quedamos un tiempo en silencio
-Frank –Grite ilusionado
-¿Frank? Gerard… no sabemos si toca bien ni nada – Dijo Mikey
-Yo le escuchado tocar, y lo hace genial
-Pregúntale si le gustaría unirse a nuestro mierdoso grupo
-Eso haré – Les conteste bastante contento
Espere en el sofá sentado a que Frank se despertara. Cuando oí gritos desde el interior de la habitación.
Me levante a toda prisa, abrí la puerta y Frank estaba tumbado en la cama, moviéndose muy deprisa y gritando fuertemente. Estaba soñado.
Me acerque a él y le empecé a acariciar, para que se tranquilizase y eso hizo.
-Gerard…
-Dime chiquitín – Respondí bastante angustiado
-He tenido una pesadilla, abrázame, lo necesito
Le di un fuerte abrazo, sentía su corazón que iba bastante rápido. Cuando Frank, estaba relajado, le solté y le mire a los ojos
-Tengo que preguntarte algo
- Lo que quieras Gerard
-Respóndeme con sinceridad, por favor
-Que si Gerard, que si
-¿Te gustaría formar parte de nuestro grupo? – Le pregunte
(Narra Gerard)
Nos bajamos del coche, y sacamos todas las cosas del maletero. Las cogimos y nos dirigimos hasta la puerta de entrada.
Era una casa enorme y blanca; era preciosa. Su madre, nos estaba esperando en la puerta con una grata sonrisa.
-¡Chicos! – Nos grito, mientras se acercaba a darnos un abrazo
-Hola, señora – Le respondí
-¿Qué tal el viaje?
-Muy bien mama – Respondió Frank
-Y… ¿Bob?
-No se… estará en el garaje. Mama, ven un momento – Dijo Frank mientras la cogía del brazo y se apartaban de mí
Mientras tanto, me dedique a mirar el bonito jardín tan grande que tenían. Hasta que la madre de Frank, entro dentro de la casa y él se acerco junto a mí.
-¿Qué pasa? – Le pregunté intrigado
-Nada, Gerard – Me respondió bastante enfadado
-emmmm… ¿Cuánto tiempo me lo vas a seguir ocultando?
-Gerard, que no pasa nada – Dijo un poco cabreado
-Como tú digas Frank
Cogi mi maleta, y me dispuse a entrar dentro de la casa. Cuando me disponía a abrir la puerta, me choque con un señor. Un señor, con traje, me imponía bastante, subí la cabeza y le miré fijamente a los ojos.
-Buenas tardes señor – Le dije
-Hola, ¿Quién eres? – Me dijo intrigado
Frank, se acerco corriendo con su maleta hasta la puerta
-Soy… soy…
-Es un amigo mío – Respondió Frank
-Pues encantado de conocerte…… – Me dijo extendiéndome la mano
- Gerard, me llamo Gerard
-Encantado Gerard – Me dijo con una sonrisa forzada
Bajo las escaleras y se dirigió hacia el jardín.
¿Por qué Frank le había dicho a su padre que era su amigo? No se, que le pasaba a Frank y a su padre. Pero que le dijese que era su amigo me jodió y mucho.
Frank y yo entramos de la casa, él, empezó a subir con su maleta por unas grandes escaleras y yo le seguí. Al llegar a la segunda planta, se paro delante de una puerta blanca, con una señal de prohibido en la puerta.
-¿Es tu habitación? – Le pregunte señalando a la puerta
-Si – Me dijo cortante
Entro dentro y yo le seguí. Era una habitación muy grande, comparada con la mía. Tenía guitarras por todos lados, posters por las paredes y una cama enorme en el medio.
-Me gusta tu habitación
-Gracias, Gerard
-Fraaank, ¿Qué te pasa? Desde que hemos llegado aquí, estas muy raro.
-Bueno, haber… te lo diré, porque sino me vas a estar preguntando todo el rato
Se dirigió hasta su cama, se sentó y yo junto a él. Me miro a los ojos y yo a los suyos.
-A mi padre, no le gusta que tenga novio, en su época, eso estaba mal visto y no ha cambiado o no se porque, pero no quiere. Por eso, no quiero decírselo
-Joder… pero una pregunta…
-Dime…
-No me dijiste que tus padres están separados, ¿Por qué viven juntos?
-No se, yo tampoco lo entiendo. Pero que ese hombre, que para mi no es nada, se vaya de aquí y me deje con mi madre.
Me acerque y le di un pequeño abrazo
-Gerard, ¿quieres que bajemos al jardín y te enseño mis 3 perros?
-Como quieras
Bajamos las escaleras y nos encontramos en la puerta a Bob.
-Hola – Nos dijo
-Hola Bob, ¿Qué tal? – Pregunto Frank
-Muy bien ¿Dónde vais?
-Le voy a enseñar a mis tres preciosidades
-Tampoco es para tanto – Respondió riéndose
Frank le miro un poco desafiante.
-Lo que tu digas Bob, nos vamos, luego nos vemos
-Adiós, en 30 minutos volved, que ya estara la cena
-Vale, adios Bob – Le respondi
Nos dirigimos al jardín. Fuimos a la parte de atrás de la casa, donde se encontraban los tres perros correteando por allí. Me fue enseñando las distintas casetas de sus diferentes perros. Frank, empezó a jugar unos instantes con ellos. Me alegraba, que estuviese tan feliz al lado de estos animales.
-¿Te gustan? – Me pregunto sonriendo
-Son muy bonitos
-Ya lo se – Me respondió
-Gerard, ¿Qué te apetece hacer ahora?
-Lo que tú quieras chiquitín
-No se…
-Me gustaría besarte – Le respondí picadamente
-Gerard, a mi también
Frank, miró hacia un lado, hacia el otro.
-Ahora – Me gritó bastante nervioso
Le cogi por la cintura y le empecé a besar apasionadamente
-¡¿Qué coño hacéis?! – Dijo una voz a lo lejos
Separamos nuestros labios, fue un beso bastante intenso.
Gerard, decidió levantarse, vestirse y bajar a la playa y pasar todo el día allí, y eso hicimos.
Cuando me vestí, bajamos a la parte de abajo, para avisar a Bob y a mi madre, pero no estaban allí. Empecé a gritar sus nombres y recorrer toda la casa, pero sin obtener ninguna respuesta.
Me estaba empezando a preocupar hasta que oí la voz de Gerard desde la puerta de la calle.
-Frank, mira allí están – Me grito Gerard
A mi madre le encantaba estar todo el día tomando el sol, nosotros mas bien lo odiamos, pienso que esta casa, mis padres se la habían comprado para ellos y no se como no me había dado cuenta que seguro que estarían ya allí.
Fuimos hasta donde estaban ellos y extendimos nuestras toallas. Nos sentamos un rato en ellas, a charlar un rato con mi madre y con Bob, hasta que me levante y me dirigí hacia la playa
-Gerard, ¿Vienes?
Se levanto, sin responder a mi pregunta y se metió conmigo. Hicimos como el lunes, pasarnos todo el día dentro de la playa y jugando como niños pequeños. Cuando ya era bastante tarde, todos nos dirigimos hasta la casa para poder cenar e irnos a dormir.
Subió Gerard hasta nuestra habitación y yo le seguí.
Nos quitamos la ropa hasta quedarnos en calzoncillos. Me tumbe en la cama y Gerard junto a mi.
Me miro un instante, tenía esa mirada, que no me gustaba, pero a la misma vez me atraía.
De repente se subió encima de mí y me empezó a hacer cosquillas por todo el cuerpo.
-¿Qué haces? – Le pregunte
-Jugar… ¿No puedo?
-¿Cosquillas? , no tengo cosquillas
-Eso ya lo veremos
La verdad, es que si tenia y bastantes, noté como suavemente me tocaba mis pies con las yemas de sus dedos e intenté no moverme, siguió subiendo por la pierna, cada vez subía mas recorriendo todo mi cuerpo con sus dedos.
Yo sabia, a donde quería llegar Gerard, hasta que llegó. Empezó a bajarme mis calzoncillos delicadamente y cuando ya estaba totalmente desnudo, empezó a acariciarme mi miembro suavemente con sus dedos, y yo ni me moví.
Se levanto de encima de mí y se dirigió a coger los calzoncillos, que me había quitado y que los había tirado junto a la puerta.
Cuando me los entregó, me levante y me los puse, luego me tumbe y Gerard junto a mi.
-Frank, es verdad, no tienes cosquillas
-Que me aguante no significa que no tenga cosquillas
Gerard, se empezó a reír, mientras me daba un pequeño beso. Le abrace, y a la mañana siguiente me desperté de la misma forma que me había dormido, abrazado a él.
-Gerard…
-Buenos días, chiquitín – Me dijo con una gran sonrisa
-Me voy a levantar, que tenemos que hacer la maleta
-Joder… ya nos vamos
-Pero.., te vienes un par de días a mi casa ¿No? – Le pregunte
-Vale, pero solo un par de días, que echo de menos a esos dos individuos
-Como tú quieras – Le dije riéndome
Me levante, saque las maletas y empecé a meter toda nuestra ropa en ellas.
Cuando ya había terminado, nos vestimos y las llevamos a la limusina.
Bob y mi madre, ya nos estaban esperando en el garaje.
-Os venís a mi casa ¿No? – Pregunto mi madre
-Si – Respondió Gerard
-Pues os veo allí – Nos dijo mientras se acercaba a darnos un beso a cada uno
Mi madre, se monto en su coche y nosotros tres en la limusina.
Nos pasamos todo el viaje charlando, la verdad, es que se me hizo bastante corto, cuando me quise dar cuenta, ya habíamos llegado.
Cuando apagaron las luces, Gerard, me abrazo y apoye mi cabeza en su hombro, al ser mas alto que yo, me gustaba apoyarme en él y ademas estaba bastante cómodo de esa forma. Cuando llevaba ya más de la mitad de la película, Gerard, me empezó a tocar mi miembro por fuera del pantalón. Yo, estaba mirando la película atentamente e intente pasar un poco de lo que me hacia Gerard. Pero despues de un rato, me empezó a bajar la cremallera de mi pantalón lentamente y a desabrocharme el pequeño botón que había encima.
Empezó a meter la mano dentro del pantalón y empezó a jugar con mi miembro. En ese juego simplemente participaban mi miembro y su mano. Siguió acariciándomelo poco a poco, hasta que empezó a ir cada vez más y más rápido. Le di un codazo, para que supiese que estaba a punto de llegar. Gerard, saco su mano de dentro de mi pantalón y me puso su mano tapándome mi boca, para que no se escuchase el orgasmo. Quito la mano y se dedico a ver la película. Llene todo mi pantalón de semen, me sentía asqueroso, necesitaba ir al baño, pero la película me gustaba y no me la quería perder.
De repente, Gerard me miro y se acerco a mi oreja
-Frank, ¿tu no vas a hacer nada?
Le aparte de mi lado y me acerque a su oreja
-Por joderme la película, te quedas con el calentón – Le susurre, mientras que me reía
Se acerco otra vez a mí
-Eres un cabron
Se giro y no volvió a decir palabra en toda la película. Cuando termino, le notaba un poco enfadado
-¿Qué te pasa? – Le pregunte intrigado
-Que yo te complazco siempre ¿Y tu? Nunca.
-Gerard, crees que un cine, ¿es el lugar indicado?
-Joder… no se – Dijo mientras me cogía de la mano
Le solté la mano de mala ostia, él siempre era el más lanzado de los dos, pensé que por una vez, podría serlo yo. Me daba un poco de vergüenza, esto de ser lanzado, pero por él, haría lo que fuese. Fui andando hasta la entrada del baño, dónde me dispuse a entrar y él me siguió. Comprobé que no hubiese nadie dentro, dando varios gritos al aire.
-Tu, si tu, tu, ven aquí – Dije a Gerard, mientras le señalaba
Tenía una cara bastante rara, y como vi que no se acercaba, decidí acercarme y cogerle por la camiseta y acércale a mi.
Todavía agarrándole por la camiseta, le empuje dentro de un baño, de estos que no miden más de 1 centímetro cuadrado. Me acerque a él, y le empecé a besar lujuriosamente. Mientras tanto, le baje la cremallera del pantalón, he hice que se diese la vuelta. Se puso mirando hacia la pared, me baje mis pantalones y despues mis boxees, los cuales estaban llenos de mi semen, por culpa de Gerard. Me dispuse a meterle mi miembro, por su maravilloso culo. Hoy un gemido muy fuerte y decidí meterlo y sacarlo con toda la fuerza que yo podía llegar a tener. No tardo mucho tiempo en decirme que parase, que había llegado al final.
Lleno toda la pared de ese baño de semen. Nos subimos los pantalones y nos fuimos de ahí, antes de que nos echasen la bronca.
Salimos de aquel baño, y fuimos andando hasta la salida el cine.
-¿Así quieres que sea? – Le pregunte
-Mejor, el Frank tranquilito y bueno… - Me dijo, mientras me daba pequeños golpecitos en mi cabeza
-A si, aprenderás a no decir nada, cuando no debes ¿Ok?
Nos dirigimos hasta el coche y fuimos de vuelta a mi casa.
Cuando llegamos, toque el claxon del coche y salió mi madre corriendo.
-¿Qué tal os ha ido? – Pregunto gritando desde la puerta
-Muy bien mama, Gracias
Aparque el coche en el garaje, Gerard y yo nos dirigimos hasta la entrada.
-Frank, te hice tu comida favorita
Sabia, que eran los espaguetis tan ricos que hacia mi madre, me encantaban y salí corriendo, mientras Gerard me seguía.
Estaba todo servido y empezamos a comer los cuatro. Como fui él que término el primero, me puse a recoger la mesa. Cuando ya había metido todo dentro del lavavajillas, fui hacia el salón, que estaban mi madre y Bob
-¿Dónde esta Gerard? – Pregunte intrigado
-En vuestra habitación, no se encontraba muy bien – Dijo mama preocupada
Subí, corriendo por las escaleras, abrí la puerta y me le encontré en calzoncillos, tumbado boca abajo en la cama
- Gerard ¿Qué te pasa?
- Cuando pueda te juro que te mato, chiquitín – Me dijo con una maléfica sonrisa
-¿Pero que pasa? – Pregunte con miedo
-Que me duele el culo por tu culpa, te has pasado Frank
-Ahhhh… te aguantas, ahora sabes como me sentí yo el otro día
-Eres malo Frank
Me senté a su lado y empecé a contemplar, como intentaba dormir. Porque ahora, me he dado cuenta que Gerard, tiene su apariencia de lanzado, malote… por fuera, pero por dentro, es como un niño pequeño, que necesita mimitos. Y en esta ocasión es lo que hice, empecé a acariciarle suave y delicadamente, y a darle pequeños besitos en su trasero, para que se le pasase el dolor. De vez en cuando le apretaba fuerte hacia abajo con la mano, para molestarle un rato y el lo único que hacia era quejarse. Pero yo seguia dandole mimitos, hasta que llego el momento que se quedo totalmente dormido, me tumbe, pero solo podía pensar en la locura, que había hecho en los baños del cine. Yo no era así, Gerard, me estaba haciendo mas maduro, menos vergonzoso y mas hombre.
A la mañana siguiente, cuando me desperté, mire a Gerard, y ya estaba tumbado normal, boca arriba, con los ojos muy abiertos mirando fijamente al techo.
-¿Qué haces? – Pregunte
-Quería que te despertases
-¿Por qué? ¿Qué pasa? – Pregunte cada vez mas preocupado
-Necesitaba darte un beso
Se giro, me agarro suavemente de la cara y la condujo cerca de la suya. Nuestros labios se juntaron.
Cada acto que hacia, cada caricia, cada beso. Cada día le quería más y más. Tenía muy claro, que si se alejase de mí aunque fuese más de un segundo, yo me moriría.
De repente, hoy como dejaba de caer agua sobre la ducha y él dejaba de cantar.
-Frank, ¿Me puedes traer una toalla? – Grito desde el baño
Decidí, no responder, para que saliese él mismo a buscarla y poder ver su maravilloso cuerpo desnudo y completamente mojado
-¿Frank? ¿Estas ahí?
Decidí, seguir sin contestar, hasta que escuche como la puerta se abría poco a poco, miro hacia la cama y me vio ahí tumbado
-¡Eres un cabron! – Dijo mientras corría hacia mí
Se tumbo encima mía y empezó a mojarme toda la ropa limpia que me acababa de poner, me empezó a besar con lujuria y a la vez “cabreo”.
Notaba como su miembro rozaba todo mi pantalón, y eso me gustaba demasiado.
-Gerard, vístete – Le ordene
-¿Ya? Mama, no quiere vestirme, déjame un poquito más…
-¿Gerard? – Le dije imponiéndole para que se vistiese
-Vale, mama... – Dijo poniendo pucheros
-¡vístete! – Le ordene
Se levanto de la cama y se dirigió al armario a buscar algo de ropa, se vistió y decidimos bajar a comer.
Bajamos por las escaleras y Bob, ya había hecho la comida y estaba todo preparado en el comedor.
-Bob, estamos de vacaciones, descansa y no cocines – Le dije
-Me gusta cocinar – Dijo sonriendo
Nos sentamos y empezamos a comer mientras charlábamos
-Chicos, ya martes, joder... solo tres días – Dijo Bob
-Ya ves… - Respondí
De repente sonó el timbre de la puerta y fui corriendo a abrir, mientras Gerard y Bob terminaban de comer. Abrí la puerta y allí estaba, mi madre.
-Hola hijo mió – Me dijo mientras me daba un fuerte abrazo
-Hola… Que... ¿Qué haces aquí?
-Tenía muchas ganas de verte y no podía esperar más
Me empujo, y entró hasta el salón, mientras yo cerraba la puerta y la seguí
-Mama, este es Gerard – Exclame
Gerard, se levanto muy educadamente y le dio dos besos a mi madre
-Encantado, señora
-Hola Bob, ¿Me los estarás cuidando bien? ¿No?
-Por supuesto señora Iero – Respondió Bob
- Chicos, ¿Me puedo quedar, estos tres días aquí con vosotros?
-Por supuesto – Respondieron Gerard y Bob
Yo miraba hacia un lado y hacia el otro, estaba alucinando, lo bien que se llevaba mi madre con Gerard. Mientras que Bob y Gerard, quitaban la mesa, cogi a mi madre del brazo y le aparte hacia un lado para hablar con ella a solas.
-Él, ¿vendrá?
-No se, supongo que no. Está demasiado centrado en sus negocios.
- Gracias mama – Le dije mientras le daba un beso en la mejilla
Cuando terminamos de recoger todo, Bob, se dirigió a la playa con mi madre, mientras que Gerard y yo decidimos quedarnos en la piscina.
Me tumbe en una de las hamacas, y me dedique a observar como Gerard nadaba.
Me puse las gafas y me quede totalmente dormido, tenia sueño acumulado, por lo que me quede dormido.
Cuando me desperté, estaba en mi cama, y Gerard a mi lado despierto mirándome fijamente.
- Chiquitín, has estado dormido toda la tarde
-Lo siento, tenia sueño – Le respondí
-Te comprendo Frank, no te disculpes, tenias los ojos muy hinchados
Nos pasamos toda la noche abrazados y mirándonos a los ojos, sin apenas pestañear.
Cuando me quede dormido, y paso un tiempo, note como Gerard, me besaba suavemente los labios y decidí no abrir los ojos para que continuara. Me encantaba que me diese besos suaves en los labios, luego empezó a acariciarme por la mejilla y a decir mi nombre susurrándomelo en la oreja.
Abrí los ojos, y le mire
-Dime… Gerard – Le respondí en un pequeño susurro
-Que te levantes que hay que recoger todo y prepararnos para ir al cine
- ¿Que hora es? – Pregunte apurado
-Son ya más de las 17:00
-No me jodas
Me levante, y me vestí. Gerard ya estaba preparado. Bajamos por las escaleras y en el salón estaba mi madre, junto a Bob
-Nos vamos al cine ¿Alguien se viene?
-No, nos quedamos aquí, luego iremos a la playa – Respondió mi madre
-Hasta luego
-Adiós, pasáoslo bien – Grito Bob
Verdaderamente, agradecí que no se viniesen con nosotros, quería estar con Gerard a solas. Cogi, mi descapotable, me senté en el asiento del conductor y Gerard en el del copiloto y me dirigí hasta un cine, que estaba bastante alejado de mi casa.
Entramos y nos pusimos en la cola
-Gerard, ¿Qué película quieres ver?
- Me da igual, pero que sea de terror
- Vale – Dije mientras adelantaba unos pasos mas de la fila
Estuvimos un buen rato en la fila esperando, hasta que me tocó a mí
-Buenas tardes, dos entradas para “la matanza de Texas”
-¿Centradas?
-¿Hay por las ultimas filas? – Pregunte
-Justo en la última hay dos asientos – Me respondí con una agradable sonrisa
-¡Que suerte! Pues esas dos
Le pague y me entrego las dos entradas
- Que les guste la película
-Muchas gracias
Nos dirigimos hasta la sala donde era la película y nos dirigimos hasta nuestro sitio. Y esperamos sin dirigirnos la palabra hasta que empezó
Gerard, me empezó a coger por la cintura y empezó a besarme por el cuello y seguir la espalda para abajo.
Me empezó a bajar bruscamente el bañador, y note como su miembro entró fuertemente por mi parte trasera. Empezó a meterlo y sacarlo rápidamente.
Él me agarro, de la mano y yo se la apretaba con fuerza, era un dolor bastante fuerte, nunca había probado algo así, pero si él era el que me lo hacia lo soportaría. Él, al oír mis gemidos, lo hacia cada vez mas y mas rápido y mis gritos eran cada vez mas y mas fuertes
-Geraaaaaaard, para, por favor – Gemí
Me saco su miembro lentamente, me di la vuelta, le mire y me caí encima suya, haciendo que nos cayésemos los dos dentro del agua.
-Chicos, ya es tarde, venid a cenar – Grito Bob desde la puerta de la casa
Salimos de la playa y nos dirigimos hacia la casa.
-No puedo casi caminar, me duele el culo
-¿Quieres que te lleve en brazos? – Pregunto Gerard
-Seria lo mejor, porque este dolor es por tu culpa – Respondí
Me cogió y me llevo en brazo hasta sentarme en una de las sillas del comedor. Comimos, al terminar, Gerard se fue a la habitación y yo me quede abajo un rato con Bob.
-¿Qué te pasa? ¿Qué eran esos gritos? – Pregunto Bob preocupado
-No era nada, tranquilo – Respondí
-¿Te ha pegado? – Pregunto poniéndose de mala ostia
-Noooooooooooooo… el nunca me pegaría, no digas eso, el me quiere
-Bueno, bueno… Vete a dormir, pareces cansado
-Si, adiós Bob, hasta mañana
Subí las escaleras con bastante dificultad, entre en mi cuarto y como no Gerard estaba dormido. Me tumbe en la cama y me abrace a él, no dejaba de pensar y pensar. ¿Por qué siempre estaba dormido? ¿No querrá dormir conmigo? Esa noche, no dormí muy bien, siempre que hay algo que me recorre por mi cabeza, no puedo pegar ojo y me dedique a acariciarle su pelo negro.
Me levante, cuando vi las primeras luces del sol entrando por la ventana, me acerque a la ventana, la abrí y me apoye sobre ella y me dedique a observar el movimiento de las olas
-¿Frank? ¿Qué haces ahí? – Pregunto todavía en la cama
-No puedo dormir
Me acerque a él y me senté sobre la cama.
-¿Por qué tienes los ojos tan hinchados? ¿No has dormido?
-No he podido dormir en toda la noche
-¿Por mi culpa? – Pregunto mientras se sentaba a mi lado
-Bueno… es que Gerard, no se que te pasa, siempre que vengo a la habitación, te encuentro durmiendo. ¿No quieres dormir conmigo? – Pregunte triste
-Como no voy a querer dormir contigo, pero estoy cansado, lo siento
-No pasa nada Gerard – Dije mientras se acercó a darme un beso en los labios.
Se levantó y encendió la pequeña tele que tenia en mi habitación. Se volvió a sentar al lado mío y me acurruque debajo de su brazo mientras me daba besitos por la frente y me acariciaba la mejilla.
- Gerard, ¿Quieres que vallamos mañana al cine?
-Vale, ¿Pero también viene Bob? – Preguntó cortante
-No se… ¿Por qué, no quieres que venga?- Dije riéndome
-No es eso…
-¿Entonces?
- Porque siempre estas muy cariñoso con él – Me dijo mirando hacia otro lado
Quite mi cabeza, de debajo de su brazo, y le mire fijamente a los ojos.
-¿Tienes celos e Bob? – Pregunte riéndome aun mas alto
-¿Celos? no…
-¿Gerard? Se te ve a la legua. Reconócelo, no es malo
-Vale, alo mejor si tengo celos de Bob
-No los tengas, porque yo te quiero a ti, a ti, a ti y a ti ¿Vale? – Le dije mientras le besaba en la mejilla
-Estoy mas tranquilo ahora, chiquitín
Me volví a poner en la misma postura de antes, Gerard, no se movió en toda la mañana de esa postura y yo tampoco quería. Le empecé a acariciar el pelo y note que estaba bastante estropajoso
-Gerard, ¿Por qué no te duchas?
-¿Por qué? estoy muy bien ahora mismo
-Es que tienes el pelo fatal, vete a duchar, yo mientras recogeré la habitación
-¿Te duchas conmigo? – Pregunto con una picara sonrisa
-¡No! Me duele el culo todavía – Le dije sonriendo
- Vale… - Respondió apenado
Se dirigió hacia el baño, mientras tanto, empecé a hacer la cama, barrer y fregar un poco el suelo. Y cuando terminé, Gerard no había salido todavía del baño y decidí, acercarme a mi armario donde guardaba mi preciada guitarra, apodada “Pansy”. Mientras que salía empecé a tocar la primera canción que se me vino a la cabeza.
Oí, que desde el baño, Gerard estaba cantando y decidí volver a meter a Pansy en su sitio y dedicarme a escuchar lo bien que cantaba Gerard.
Bob metió la limusina en el garaje, mientras tanto, Gerard bajo unos pequeños escalones que había desde mi casa a la playa, se sentó en la arena y se dedicó a mirar como se escondía el sol al final del mar. Yo, me senté junto a él y estuvimos ahí sentados hasta que se escondió completamente
-Frank, ¿Qué estas pensando ahora mismo?
-Que estoy en un lugar maravilloso, junto a la persona que amo. ¿y tu?
-¿Yo? Que tengo mucha suerte de haberte conocido Frank, soy muy afortunado
Nos abrazamos y nos dimos un pequeño beso en los labios. Cuando el sol se escondió completamente y se veía el principio de la luna, luna llena. Nos levantamos y nos dirigimos dentro de la casa.
-¿Booob?
-Frank, estoy en el comedor – Dijo gritando
Fui hacia el salón y Bob, había hecho la cena para tres, la cara de Gerard no fue muy agradable, pero me dedique a ignorarla.
-¿Puedo cenar con vosotros? – Pregunto amablemente
-Por supuesto – Le respondí
Nos sentamos los tres en la mesa y empezamos a comer la deliciosa comida que nos había hecho Bob. Al terminar, Bob recogió todo y Gerard y yo nos fuimos hasta la habitación.
-¿Vamos a dormir juntos? – Pregunto sorprendido
-Si no quieres, hay 2 habitaciones mas libres
-¿Tu estas loco? claro que quiero – Dijo sonriendo
Coloque lo que había en las dos maletas, sabia que Gerard no era muy ordenado y decidí también colocar la suya. Mientras tanto, se tumbo en la cama y se quedo dormido. Cuando termine de ordenarlo todo, me tumbé junto a Gerard, y me dedique a dar vueltas y mas vueltas sin poder dormir, me levante y fui hasta la habitación donde se encontraba Bob.
Llame a la puerta y me abrió.
-¿Te he despertado? – Pregunte preocupado
-Si… no, no…Bueno ¿Vas a pasar o te vas a quedar ahí?
-Si, no molesto… - Dije mientras me abría la puerta para que entrase
Entré y me senté sobre su cama y él junto a mí.
-No puedo dormir
-¿Qué te pasa? – Pregunto bastante preocupado
-No se, si te digo la verdad
-¿No eres feliz con Gerard?
-¿Tu como sabes eso? – Pregunte extrañado
-¿Te piensas que soy gilipollas?
-Pero que listo eres cabron – Le dije mientras le empujaba hacia atrás de su cama.
Si, soy muy feliz a su lado, aunque nos conocemos de poco más de una semana. Pero le quiero muchísimo – Le respondí, mientras él se incorporaba
-¿Entonces? ¿Qué te preocupa?
-Mi padre, tu mejor que nadie sabes como es. Y como se entere que tengo novio me castra directamente
-Frank, no se lo digas
-Se enterara igualmente – Dije muy preocupado
-No te preocupes, no pienses en eso y se feliz con él y disfruta a su lado
-Gracias Bob. Gracias por ayudarme. Si no te importa, me voy a dormir, tengo sueño
-Adiós Frank, y de nada
Nos dimos un pequeño abrazo y me dirigí hasta mi habitación. Abrí lentamente la puerta y hay estaba, totalmente dormido. Me tumbé a su lado y le abrace. Me encantaba mirarle mientras dormia, estaba tan mono. Ya sabia y podria admitir que estaba enamorado de Gerard Way.
A la mañana siguiente me desperté y Gerard no estaba a mi lado. Me preocupe y me sentía solo si no estaba él junto a mí. Me vestí y decidí bajar a buscarle. Baje las escaleras y ahí estaba en la cocina con Bob. Me di cuenta que estaban hablando muy entretenidos y de muy buen rollo, decidí no molestarles y me dirigí hasta el comedor.
Les esperé hasta que entraron y me vieron ahí sentado.
-Buenos días Frank – Me dijeron los dos
-Hola – Dije mientras me acercaba a Gerard a darle un beso
-¿Frank? ¿Qué haces? – Dijo mientras me empujó separándome de su lado
- Bob, ya sabe todo – Le respondi con una sonrisa
-A vale – Dijo mientras se acercaba a darme otro beso
-Hemos hecho tostadas – Exclamo Bob, mientras las ponía sobre la mesa
Gerard se acercó con las tazas de café y sirvió café para todos. Nos sentamos y desayunamos.
Al terminar, recogimos todo y fuimos hasta nuestras habitaciones para ponernos el bañador.
Bob, cogió la sombrilla y se dirigió hasta la playa. Desde la puerta de casa, pude ver como Bob colocaba la sombrilla, estiraba las tres toallas sobre la arena y se tumbó en una de ellas bajo la sombra que daba la sombrilla.
Gerard y yo, nos dispusimos a bajar a la playa, me agarró de la mano y fuimos junto a Bob.
-Nosotros nos vamos a bañar ¿Vienes? – Le pregunte a Bob desde la orilla
-No, me quedo aquí tomando el sol – Dijo riéndose
-Si odias el sol
-¿No ves que estoy en la sobra?... Frank, ahí veces que pareces tonto
-Gracias Bob – Le dije mientras le daba un beso en la mejilla
Gerard, me estaba esperando ya metido dentro de la playa, fui corriendo junto a él, le abracé y desde ese momento, no nos separamos ni un segundo. Estuvimos jugando con las olas bastante rato. Pasamos el día entero jugando como niños y paseando por la orilla de la playa.
-Chicos, me voy a casa – Dijo Bob desde la sombrilla
-Vale, luego vamos – Le respondí
Estaba empezando a anochecer, y Gerard y yo nos quedamos solos dentro de la playa